Los retos a los que se tiene que enfrentar el abogado del futuro

La irrupción de la tecnología en el sector, sobre todo de la inteligencia artificial y el blockchain, obligará a los nuevos profesionales a aprender nuevas habilidades para triunfar en la abogacía de los negocios.

La revolución tecnológica está afectando de lleno al mercado legal y, aunque sólo los más agoreros insisten en que la profesión de letrado está abocada a la extinción cuando los robots lleguen para ocuparse de su trabajo actual, en lo que sí que están todos los expertos de acuerdo es en que el abogado del futuro será muy diferente al que conocemos hoy.

La irrupción de las nuevas tecnologías, entre las que destacan la inteligencia artificial, el blockchain o el Internet de las Cosas, están entrando de manera aún muy tímida en los despachos de abogados, pero su apuesta ya es decidida y, en los próximos meses, se consolidarán los planes estratégicos relacionados con los últimos avances aplicados al sector.

«Aunque se han hecho muchos progresos en los últimos años, todavía queda muchísimo camino por recorrer», alerta Javier de Cendra, decano de IE Law School, que acogió la conferencia Los fundamentos del negocio internacional legal: retos y tendencias del abogado del siglo XXI, organizada por el comité de jóvenes abogados de la International Bar Association (IBA).

A este respecto, De Cendra destaca una gran traba para que la entrada de la tecnología sea una realidad en toda la profesión y no sólo en los despachos más punteros: «Una primera barrera psicológica y técnica (relacionada con la percepción sobre la seguridad y confidencialidad de los datos) que ha retardado la incorporación de la inteligencia artificial y el machine learning de manera generalizada en el sector, pero que ya se está superando, tiene que ver con la decisión de migrar archivos y procesos a la nube, un paso previo necesario para posibilitar la utilización masiva de herramientas por empresas de pequeño y mediano tamaño».

De la misma opinión es Soledad Atienza, vicedecana de IE Law School, quien insiste en que «la profesión de la abogacía está atravesando un proceso de cambio muy relevante y los futuros profesionales deben estar preparados para ejercer en un entorno profesional cambiante».

Pero además de la tecnología, Atienza destaca la importancia vital de la globalización, que exige a los profesionales que sean capaces de trabajar en un entorno internacional con clientes de diferentes jurisdicciones y en asuntos transnacionales. Esto hará que aquellos profesionales dedicados al derecho de los negocios tengan que cambiar su manera de completar tanto su carrera laboral como su formación, que más que nunca debe ser continua.

«Para afrontar estos retos, es clave que los abogados del futuro se formen no sólo en los conocimientos técnicos jurídicos, sino en habilidades y competencias, como la creatividad y el pensamiento crítico, necesarios para trabajar en un entorno tecnológico, internacional y además cambiante», subraya la vicedecana.

No en vano, gran parte de los asuntos que llevan los grandes despachos internacionales requieren de la aplicación, en mayor o menor medida, de aspectos de derecho internacional o de varias jurisdicciones.

Junto con la prudencia y una alta formación moral y técnica y en humanidades, Javier de Cendra añade otra característica que debe contar un profesional que desee destacar en la abogacía de los negocios: «Dar un servicio adecuado al cliente requiere conocer su situación, que pasa, en el caso de las compañías, por tener formación en gestión de empresas».

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Alberto Mata: «Momento de cambio»


El mercado jurídico se encuentra inmerso en una época de reestructuración que, aunque empezó ya hace unos años, aún tiene mucho camino por recorrer. Así lo confirma Alberto Mata, secretario del comité de jóvenes abogados de la International Bar Association (IBA), que apunta que «el sector legal de la abogacía de los negocios está en un momento de cambio». En este sentido, recuerda que «las empresas (como clientes) tienen cada vez más conocimiento, experiencia y poder de negociación frente a los despachos de abogados», lo que está obligando a las firmas a potenciar las habilidades de sus letrados para interactuar con unas asesorías jurídicas cada vez más fuertes y más conscientes de que «juegan un papel fundamental para, entre otros, el desarrollo del negocio y la gestión de riesgo».

Precisamente, para ser responsable legal de una empresa, el secretario del comité de jóvenes abogados de la International Bar Association mantiene que el secreto no es otro que la formación, además de «conocer a la perfección el negocio al que se dedica la empresa y el abogado tiene que ser capaz de anticipar riesgos y recomendar propuestas legales que, además de ser viables jurídicamente, sean interesantes desde un punto de vista comercial».

 

Lloyd Stephensons: «Actitud emprendedora»


El sector legal está en constante evolución.Ahora su objetivo está en apoyar decididamente su trabajo en la tecnología, como explica Lloyd Stephensons, responsable global de recursos humanos de Ashurst, que pone el foco en la automatización de los documentos, la inteligencia artificial, la oferta de servicios a través de plataformas electrónicas, el legal project management o un uso más eficiente de los recursos.

Sin embargo, afirma que la tecnología no alterará la profesión en ciertos estándares: «Los abogados del futuro han de tener una obsesión por el cliente, estar centrados en dar un asesoramiento de alto valor añadido, práctico y atento, mientras que adoptan una actitud emprendedora».

Por eso, el profesional de Ashurst considera que los futuros letrados necesitan un pensamiento crítico, pero también creativo, además de una alta capacidad de resolver problemas complejos, buenas dotes de negociación, inteligencia emocional y trabajo en equipo. En este sentido, reconoce que los bufetes de primer nivel ya han adaptado sus procesos de reclutamiento para identificar esos atributos e insiste en que son cualidades que los despachos miden de manera habitual y las tienen en cuenta a la hora de las promociones internas.

Alex Preukschat:»Entorno más favorable a la innovación»


Aunque siempre se ha hablado que la cuna de la innovación está lejos de nuestras fronteras, el legaltech parece que goza de buena salud en España. De esta opinión es Alex Preukschat, presidente de Blockchain España y cofundador de la start up Globaltalent, que subraya que «España tiene un amplio talento legal y técnico».

Sin embargo, el experto es crítico con el ecosistema emprendedor y apunta que «uno de nuestros retos es organizarnos mejor con una estrategia de país para aprovechar todo el talento y capital del que disponemos para promover un entorno más favorable a la innovación».

Respecto a la regulación, Preukschat, que recuerda que el blockchain depende sobre todo de los supervisores europeos, considera que «la Unión Europea está tomando una política acertada de no frenar la innovación con sobrerregulación dándole tiempo a la tecnología a evolucionar», una opinión que, sin embargo, no comparten otros compañeros del sector que considera que las leyes siempre van muy por detrás de la realidad social.

A pesar de ello, lo que está claro es que el blockchain ha llegado para quedarse y, a lo largo de 2018, aspectos como las criptomonedas o las ICO marcarán la agenda digital.

Javier Pinillos: «El legaltech, lleno de oportunidades»


«El legaltech es un campo completamente desconocido y lleno de oportunidades para los bufetes de abogados que estén dispuestos a subirse al tren de las nuevas tecnologías con un aire fresco». Así de tajante se muestra Javier Pinillos, responsable de infraestructuras de seguridad de FCC, que considera que, hasta ahora, la incursión en este mundo la están liderando bufetes pequeños muy especializados o incluso start up.

Lo que goza de mejor salud es la irrupción de ciertas tecnologías para las que los despachos sí se están animando a crear áreas específicas de asesoramiento. A este respecto, Pinillos apunta que «2018 será el año en el que tres tecnologías alcancen su mayoría de edad: blockchain, la inteligencia artificial, y el Internet de las Cosas (IoT)», ya que el experto considera que todas ellas ya están en una fase muy madura de desarrollo y es precisamente éste el momento de que se produzca una implantación masiva.

«Las empresas que adoptan este tipo de tecnologías requieren una protección legal ante los conflictos que puedan aparecer. Esto implica una gran oportunidad para los despachos de abogados, que pueden centrarse en esos nuevos nichos de mercado», asegura Pinillos.

Vaciero consolida su crecimiento en el ranking de despachos del ...

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